La abuelita vive con su nieta bastarda Nelly, la única capaz de aguantarla. Es una anciana de armas tomar que no piensa dejarle nada a los chupópteros y aprovechados de sus hijos, los cuales dedican su tiempo libre a idear un plan para acabar con la vieja. Cuando esta olla a presión de envidias, avaricia y odio está a punto de estallar, un místico se cruza con la abuelita para ofrecerle la inmortalidad. Pero todo tiene un precio, un coste de sangre y dolor que la familia recibirá como única herencia.
Con The Granny nos encontramos de bruces con la síntesis de todos los conceptos casposos que caracterizaron a ciertas producciones de los noventas directas a vídeo club. A saber: malas actuaciones, diálogos reducidos al absurdo, una importante dosis de estética de vídeo casero, personajes unicelulares, tendencia a la comedia, algo de sexo gratuito e ingentes cantidades de efectos especiales artesanos tendentes al gore, etcétera. Bienvenidos a 1995…
Lo mejor: La lograda obsesión de su director por crear una película obscena con gran capacidad para el entretenimiento barato.
Lo peor: El exceso de diálogos y actuaciones lamentables. Hasta la caspa un límite.