Osombie

¿Quién vivía en la piña debajo del mar? ¡Osama Bin Laden!

Osombie

Dusty, una joven profesora de yoga, se ve obligada a ir en busca de su hermano Derek, un conspiranoico que cree que Osama Bin Laden no está muerto. Dusty finalmente acaba aliándose con un grupo de militares, junto a los cuales descubrirá que su hermano no estaba equivocado y que Bin Laden ha vuelto y está creando un ejército de no-muertos.

Devil in my Ride

Con la agradable que era antes de casarnos...

Devil in my Ride

Doreen está a punto de casarse con el hombre de sus sueños, Hank, un hombre de maneras suaves que igualmente quiere a Doreen con toda su alma. Travis, hermano de la novia y oveja negra oficial de la familia, quiere congraciarse con su hermana llevándole un regalo muy especial. Sin embargo desconoce que su presente está maldito por un antiguo demonio, llamado Inculta, que posee a Doreen, convirtiéndola en una insaciable máquina de devorar carne humana.

Deadball

¡Despelote "made in Japan"!

Deadball

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Deadball

Jûbei tiene súper poderes. En un futuro diatópico el joven muchacho se convierte en terrorista tras matar accidentalmente a su padre, mientras practicaban un poquito de béisbol. Las habilidades marciales de Jûbei lo llevan a ser uno de los criminales más buscados por el dictatorial estado, y a todo cerdo le llega su San Martín. Una vez capturado, le proponen a nuestro héroe canjear su condena por infiltrarse en una liga de béisbol entre prisiones. Entre la espada y la pared, y con la esperanza de encontrar a su hermano también preso, accede a participar por mucho que odie usar sus poderes en el traumático deporte. Una vez en la cárcel/campo de concentración se da cuenta de que la liga esconde algo más. Su equipo rival, Las Dalias Negras, le enseñaran que el béisbol no está reñido con la masacre, como el se obstina en creer.

Deadball es uno de los más recientes splatters, de la factoría Sushi Typhoon, productora nipona independiente aglutinando a varios directores como Yoshihiro Nishimura, Noboru Iguchi o incluso el polémico Sion Sono. Una empresa que nació con la voluntad de conseguir una libertad creativa que pudiese dar salida a su visión netamente pop del terror. Una visión compartida por muchos artistas orientales – muy interesante sería repasar la carrera del creador de videojuegos Suda 51, cuyo estilo corre paralelo al de la Sushi Typhoon – , donde lo visual sirve de vehículo de entretenimiento renunciando a profundas reflexiones morales o filosofía zen, en este caso se trata de epatar el ojo del espectador.

Lo mejor: Su desenfadado y gamberro humor. La actuación de Tak Sakaguchi.

Lo peor: Su propia condición de producto intrascendente.


Nightclub School Hospital

¡Cómo alucino con la seguridad social china!

Nightclub School Hospital

Como siempre, tenía que ser China el lugar de donde surjan las ideas para remontar las crisis de liquidez que padecen los estamentos públicos. Es de sobra conocida la situación de la sanidad en España: paupérrima y con serias dudas sobre su futuro. Así que toca renovarse o morir, buscar soluciones que no pasen por el recorte. Y fijaos cual podría ser la clave, convertir nuestros hospitales en disco bares y abrirlos como escuelas en horarios coincidentes. Pastilleros, médicos y estudiantes reunidos en un mismo lugar, ¿no suena idílico?