Visible Scars

Las gemelas asustan dos veces

Visible Scars

Hace diecisiete años, Mike Gillis asesinó a una joven madre de dos bonitas gemelas. Aquel despiadado hombre raptó a las niñas para satisfacer el deseo de su mujer por tener hijos. Los años pasaban y para mantener la “seguridad” de las niñas, que crecían encerradas en el sótano de una pequeña cabaña escondida en los profundo del bosque, aquel hombre seguía matando y matando, hasta acabar con su propia esposa. Hasta el día en que un incendio acabó con su vida y derrumbó la casa sobre las pobres niñas.

Tus gritos me dan risa

El pavor que Sergio siente hacia los payasos

Tus gritos me dan risa

Tras la buena acogida que tuvo Don’t Stop el pasado año (logrando incluso los premios al mejor cortometraje en Amics mutants del Llobregat y Navidades sangrientas 2011), nuestro incansable y buen amigo Sergio Morcillo ya está trabajando duramente en el que será su nuevo cortometraje: Tus gritos me dan risa (Sergio me comenta que todavía no tiene decidido el título definitivo y que esta tan solo es una frase promocional).

En este nuevo proyecto, Sergio está dispuesto a profundizar en una de sus grandes fobias, los payasos. Y con el entusiasmo y la energía que siempre caracteriza a este joven realizador, Sergio promete ofrecernos “los payasos más salvajes y crueles que se hayan visto jamás en una película de terror”.

Humans vs. Zombies

¿Zombis que andan o zombis que corren?

Humans vs. Zombies

Los estudiantes en sus vacaciones de verano son expuestos a un virus que se contagia rápidamente mediante el contacto humano directo. Este virus alterará a sus víctimas provocando un apetito insaciable de carne humana (que se convierten en zombis, vamos). Al volver a la universidad este virus se irá contagiando de una persona a otra. Un grupo de estudiantes tendrán que sobrevivir y recibirán la ayuda de un guardia de seguridad obsesionado con las conspiraciones. ¿Su objetivo? Descubrir la fuente de la plaga para destruirla y así salvar el mundo.

Hostel 3

A la ciudad de Las Vegas no se le dan del todo bien las torturas

Hostel 3

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Hostel 3

En 2005 cargué la mochila a la espalda y, junto a un par de imprudentes universitarios norteamericanos y un joven director llamado Eli Roth – quien se había ganado una nueva oportunidad gracias a su impactante debut en Cavin Fever – , puse rumbo a la vieja Europa del Este. La experiencia resultó peligrosa, dolorosa… y satisfactoria. Dulces ninfas del este actuando como cebo para universitarios salidos, y una oscura organización dándole su merecido a mis incautos compañeros de viaje.

Así es, Hostel fue una agradable sorpresa. Sobre todo porque hacía muchísimo tiempo que un servidor no abonaba la entrada de una sala de cine para asistir al repertorio de salvajadas con el que Hostel nos obsequiaba en su tramo final. Eli Roth hizo un buen trabajo. Pero por alguna extraña razón que no alcanzo a comprender, nunca sentí la necesidad de volver a cargar la mochila a la espalda y acompañar al realizador norteamericano en una segunda aventura repleta de turistas insensatos, europeos tarados e imaginativas torturas. No he visto Hostel 2. Pese a que, repito, me gustó el primer Hostel, jamás sentí la motivación suficiente como para darle una oportunidad a su secuela, estrenada también en salas de cine. Si tuviera que dar una explicación a dicho desinterés por Hostel 2 quizás apuntaría a la retahíla de desvergonzados clones que surgieron a la sombra de Hostel y que arrastraron por el lodo de la mediocridad a la ya de por sí absurda etiqueta del torture porn (Train, Penance…).

Lo mejor: La chica de la ballesta.

Lo peor: El único que transmite mal rollo es el taxista.