Madison County

El cabeza de cerdo está más domesticado de lo que creíamos

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Madison County

Llegué a la segunda jornada del Festival de Terror de Molins de Rei con la salud maltrecha. Bueno… quizás exagero. En realidad se trataba de un resfriado mal curado que, eso sí, logró anular todos mis sentidos casi por completo (el de la vista, menos mal, era el que conservaba en mejor estado).
De semejante guisa me dispuse a ver Madison County, una de las películas a competición más esperadas… al menos para un servidor.

Cinco universitarios viajan a Madison County con el objetivo de entrevistar a un escritor cuya novela relata los atroces crímenes de un asesino local. Uno de los chicos está convencido de que los asesinatos descritos en el libro son reales.
Cuando llegan a Madison County se encuentran con el hermetismo de todos los habitantes del pueblo. Niegan que el asesino sea real… pero pronto los jóvenes descubrirán por sí mismos el terrible secreto que esconde Madison County.

Lo mejor: Su estética.

Lo peor: Tarda en arrancar... y cuando lo hace no impresiona.


Cast a Deadly Spell

Un caso del detective Phil Lovecraft

Cast a Deadly Spell

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Cast a Deadly Spell

Con la obra literaria de Lovecraft y su relación con el séptimo arte pasa algo curioso: es muy difícil encontrar una película que refleje dignamente la idea de horror cósmico del maestro de Providence, y más aun sin llegar a ser ridícula. Además, y por desgracia, suelen ser las adaptaciones más o menos directas de este o aquel relato de Lovecraft las peor paradas. Obviamente, reflejar un universo de tintes oníricos, envuelto en locura y con un trasfondo materialista, en tan solo hora y media, supone un reto imposible de abordar con éxito. Sin embargo, podemos encontrar gemas cinematográficas diseminadas a lo largo de los años, cuya influencia lovecraftiana es sobrellevada con dignidad y resultados satisfactorios para el espectador, bien sea un fanático a la cosmogonía cthulhuidea o no; y en este rosario de musgosas cuentas, se revela el curioso hecho de que cuanto más tangencial sea la influencia, sin tener que renunciar a la pureza de la hidromiel mezclada, mejor se adapta al formato cinematográfico. Amén de que cuanto menores son las pretensiones, el resultado final se antoja superior.

Mi película favorita basada en los mundos de Lovecraft sería una de las muchas obras maestras de Carpenter: En la boca del miedo, cinta imprescindible. Suena radical, pero si no la has visto todavía, ¿qué haces en un portal de cine de terror? Clásico moderno que demuestra, de una forma harto inteligente, que la mejor herencia de Lovecraft no son los nombres impronunciables de sus deidades y criaturas, si no las ideas que subyacen debajo de la parafernalia “mística”. La película de Carpenter ocuparía el trono pero a sus pies habrá que ponerle compañía, ¿verdad? En este caso, para el segundo de la clase, ya tendría mis dudas. Lo que no me causaría dolores de cabeza sería elegir a las candidatas para el segundo puesto: The Resurrected (1992, Dan O’Bannon – R.I.P -), Re-Animator (1985, Stuart Gordon), From Beyond (1986, Stuart Gordon) y Cast a Deadly Spell (1991, Martin Campbell). Que conste que dejo conscientemente en el tintero el mediometraje La Llamada de Cthulhu (2005), porque creo que se trata de un caso peculiar a estudiar aparte, como ya hiciera nuestro buen amigo Asier.

Lo mejor: Años cuarenta, novela negra, magia, Lovecraft, humor... ¡y todo funciona!

Lo peor: A veces su ligereza juega en su contra


11-11-11

Ni tocó la loteria ni se acabó el mundo

11-11-11

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11-11-11

Si deseas acudir a “11-11-11” con la mínima esperanza de verte sorprendido, no leas esta reseña ni te acerques a menos de cien metros de alguien que la haya visto. En realidad, no se trata de un problema en cuanto al contenido en spoilers o la falta de elegancia de la gente que ya la ha visto, sencillamente, estamos ante una película que por su propia definición, por el estilo al que se adscribe, deja al descubierto todo el desarrollo de su argumento cuando se apuntan generalidades sobre ella o simplemente se compara con alguna otra de las películas básicas dentro de ese remedo de subgénero que sería “el Apocalipsis luciferino”.

Joseph Crone, una vez escritor de éxito internacional, perdió la fe en Dios cuando su mujer y su hijo murieron en un incendio. Intenta rehacer sus pedazos, pero el número 11-11 le persigue hasta en sueños para recordarle que su tragedia personal no importa a ojos del Señor y que existen designios más allá de su razón.

Lo mejor: El final, acorde a la atmósfera ominosa de todo el metraje.

Lo peor: La incapacidad narrativa de su director.


Vamperifica

Carmen baila sobre la sangre de sus súbditos

Vamperifica

Carmen (¡¿?!), un joven universitario despistado y bastante amanerado, descubre que el alma del rey de los vampiros reside dentro de él mismo. Ahora, deberá decidir entre sus amigos o la llamada de la sangre antes del estreno del musical de su clase.