The Last Lovecraft

Cthulhu y Big Bang Theory

The Last Lovecraft

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  • Título original: The Last Lovecraft
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2009
  • Director: Henry Saine
  • Guión: Devin McGinn
  • Intérpretes: Kyle Davis, Devin McGinn, Matt Bauer
  • Argumento: El culto de Cthulhu busca reconstruir la reliquia de su Dios para volver a dominar el mundo, solo el último descendiente de Lovecraft y sus amigos “frikis” pueden enfrentarse a la amenaza.


The Last Lovecraft

“Caspa Movies” se viste de gala, tentáculos y excrecencias para presentaros una cinta que supera levemente los estándares de cualquier película de serie Z. Sin embargo, para no desentonar con el espíritu de guerrillas de esta anti-sección, os dejamos con una reseña que suda caspa como si la blanca Navidad nos hubiera ya alcanzado. Todo un surtido de comillas y patéticas comparaciones, en la crítica donde más he podido leer el despreciable termino “friki”, al servicio de una cinta que jamás ganará un Oscar (ni falta que le hace).

Jeff y Charlie son dos tipos simplones que no saben lo que el destino tiene preparado para ellos. Durante los años treinta del siglo pasado, el padre del horror moderno – Lovecraft – descubrió las maquinaciones de ciertos cultos secretos para adueñarse de la tierra despertando a sus maestros extraterrestres cuando las estrellas se alineasen. Poseedor de La Reliquia de Cthulhu, la llave que franquea el acceso a las prisiones de los verdaderos dioses extraterrestres, Lovecraft fundó una sociedad de intelectuales para la protección de este artefacto y como última barrera entre la humanidad y la amenaza cósmica de las Semillas Estelares y los Antiguos.

Lo mejor: Simpática para el exigente núcleo duro de los aficionados de Lovecraft; además tiene buen ritmo

Lo peor: Algunos efectos especiales y chistes que no funcionan.


El exorcismo según Deus Irae

Regalito de Halloween en forma de cortometraje

El exorcismo según Deus Irae

Existe una frágil frontera entre nuestro mundo y el reino de las tinieblas: un límite donde criaturas pesadillescas se agazapan en las sombras, esperando la oportunidad para poseer a los más inocentes, y así usarlos como un portal para infectar nuestro mundo. Una sola cosa los viene deteniendo: una orden secreta de sacerdotes que dedican su vida a proteger ésta frontera. Soldados de una guerra secreta, que buscan al Mal para verlo a los ojos… y destruirlo. Ellos son los ‘Deus Irae’.

Ya hace unos cuantos meses que os hablé de la producción argentina Deus Irae, cuando todavía se hablaba de ella como un futuro largometraje y no del alavado y premiado cortometraje en el que finalmente se convirtió tras su paso por Festivales tan importantes como el Toronto After Dark (bronce y premio del público), Fantastic Fest 2010 (mención de honor), SHOTS (premio del público) o el Festival de Sitges.

Hoy mismo, uno de los productores de Deus Irae (Nerdhaus Films) me ha enviado un email explicándome que ya existía la posibilidad de poder ver el cortometraje en la red y que nuestra página le parecía una opción perfecta para ponerlo a prueba y conocer la reacción del público. Trece minutos después de leer dicho correo os puedo dar mi opinión: un salvaje y radical divertimento de factura impecable, maquillajes alucinantes, actuaciones convincentes y un final abierto que, ciertamente, nos asegura la intención por parte de sus responsables de que esta sea la carta de presentación de un proyecto de mayor embergadura que siga las diabólicas andanzas de estos Deus Irae. En otras palabras: un servidor está loco porque se anuncie la posibilidad de un largometraje de Deus Irae. Seguid el enlace de este post y no os perdais el más gamberro y brutal de los exorcismos a cargo de estos milicianos del infierno que responden al nombre de Deus Irae. (Continuar leyendo).

Seguid este enlace para poder disfrutar del cortometraje Deus Irae

Vibroboy

Un cortometraje de 25 centímetros

Vibroboy

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Vibroboy

Un travestido vuelve de realizar unas excavaciones arqueológicas en México. Como regalo de regreso, trae una verdadera estatua precolombina a su vecina del parking de roulottes donde vive. Sin embargo, el marido de ésta no recibe con buenos ojos el regalo para su mujer. Celoso y algo demente, su machismo empieza a apoderarse de sus actos bajo el influjo de la estatua. Pronto los tres personajes del drama descubrirán lo que esconde la inocente efigie: un dios hambriento por carne donde hundirse, “El Vibro”.

Vibroboy es un corto francés de media hora de duración que hará las delicias del lado perverso y “trash” de aquellos que disfrutasen de Delicatessen y La Ciudad de los Niños Perdidos, dos obras de culto justificadas, a las que se les podría unirse este corto sin vergüenza alguna. Con un apartado técnico excelente, a la par que sucio, Jan Kouen despliega toda su mala uva usando el sexo como una especie de metáfora fálica que, como decía, satisfará a los más perversos de la clase… todo no puede ser el infantilismo mágico de La Ciudad de los Niños Perdidos.

Lo mejor: Su estética alocada y sus referencias festivo-sexuales.

Lo peor: La falta de trasfondo argumental, aunque es un corto.


Zothique

El último continente

Zothique

C.A. Smith fue junto a Lovecraft y Howard (creador de Conan y de otra docena de personajes no menos memorables) uno de los buques insignia de la famosa revista Weird Tales. Los “tres mosqueteros” los llegaron a llamar bienintencionadamente. Sin embargo,Smith es de los tres el más desconocido para el lector hispano, situación que las dos últimas décadas han venido a paliar un poco. Y eso que podríamos decir sin temor a equivocarnos que el californiano Smith gozaba de la pluma más acerada y de mayor dominio del lenguaje entre sus compañeros. Autodidacta – rechazo acudir a la escuela secundaria formándose el mismo de manera loable -, aprendió varios idiomas y cultivo con mimo no solo la literatura si no también la poesía y la escultura. Siendo siempre capaz de trasmitir a sus obras un aire de decadencia cósmica que ni siquiera el maestro de Providence pudo alcanzar. Tal vez el desconocimiento de su obra, cada vez menor afortunadamente, se debe a que dentro de su obra nunca pergeñó una comosgonía propia o desarrolló personajes que le diesen pie a una saga identificativa. Él se centró en recoger pasajes y cuentos de continentes y regiones (Hyperborea, Xiccarph, Averoigne…) imaginarios como si de un historiador, o mejor un bardo, se tratase. Así sus cuentos disfrutan de la patina del narrador experto que nos lleva, sin mucho esfuerzo por representar el marco de la ficción, por terrenos imposibles usando una vaga forma de añoranza que permite al oyente imaginar con más fuerza que si de obras explicitas se tratase. No hay concierto temporal claro en sus historias, solo una fuerza sobrenatural para describir lo decadente y lo exótico, superior incluso a la de Poe.

Permitidme reproducir el poema que abre esta antología y que sintetiza lo que encontraréis en los mejores relatos de uno de los mejores fantasistas “pulp” que alumbró la Norteamérica de principios del siglo XX, solo comparable en importancia a Lovecraft y Howard, y superior en cuanto a manufactura técnica: