Dylan Dog: Dead of Night
Vampiros, zombis, licántropos, un soso y su voz en off

- Título original: Dylan Dog. Dead of Night
- Nacionalidad: USA | Año: 2010
- Director: Kevin Munroe
- Guión: Thomas Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer
- Intérpretes: Brandon Routh, Anita Briem, Sam Huntington
- Argumento: Un nuevo caso obliga a Dylan Dog a regresar al mundo de lo sobrenatural en compañía de su ayudante Marcus.

Ya dejé claro en su momento que no era la persona más adecuada para reseñar la adaptación cinematográfica de Dylan Dog. Hoy me reafirmo en aquella primera impresión. ¿La razón? Sencilla. A pesar de haber oído hablar de Dylan Dog en multitud de ocasiones y de creer, erróneamente, que Mi novia es un zombi (“Dellamorte, Dellamore”, 1994) era una primera adaptación de las aventuras del pesonaje de Tiziano Sclavi; la triste realidad de todo este asunto es que un servidor jamás ha leido un solo cómic de Dylan Dog. Por lo tanto mi desconocimiento del personaje, antes de ver la película, era prácticamente absoluto.
Dylan Dog es un investigador privado venido a menos que malvive en las calles de Nueva Orleans con casos de poca entidad. Sin embargo esconde un pasado reciente muchísimo más interesante. Tiempo atrás fue un detective paranormal que mediaba entre los asuntos de los no-muertos (cajón desastre que incluye vampiros, licántropos, zombis y demonios); hasta que la trágica muerte de su amada le llevó a renunciar al cargo. En la actualidad, un nuevo caso con chica guapa de por medio, le empujará de nuevo a la senda de lo sobrenatural en compañia de su ayudante Marcus.
Lo mejor: A pesar de todos los pesares... logra entretener.
Lo peor: Lo absurdo, pueril e infantil de la historia que nos cuenta y el poco carisma de su protagonista.



