Una eternidad, dos minutos.

Un relato macabro de Alicia Missterror y Victor F. Corven

Dicen que no hay segundas partes buenas,dicen que a veces es mejor dejar las cosas como están, dicen, dicen, dicen… la verdad es que nunca he hecho mucho caso de lo que dicen y estoy encantada de presentar la secuela (nuestra propia secuela… qué emoción!!!) de “Al filo de Medianoche”. Somos dos personas escribiendo,son dos estilos,s on dos diferentes personajes, dos visiones extrañas y complementarias… no pudimos resistirnos a seguir viajando entre las palabras. Dos,dos ,dos… tuvimos ese número demasiadas veces en la cabeza como para no hacer una segunda parte.

Este relato no nace con ningún otro propósito que no sea otro que el dar un justo final a una historia que ni siquiera tiene principio.
A todo aquel que lo quiera leer, gracias.

Alicia Missterror y Victor F. Corven

Bereavement

¡Esto es muuuuuuuy peligroso!

Bereavement

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Bereavement

¿Os imagináis tener la capacidad de no sentir dolor por nada? ¿De romperos algún hueso o clavaros algo y hacer como si os soplarán la oreja? De seguro que seríamos la pesadilla de cualquier asesino, psycho o demente que quisiera hacernos daño. Aunque bien mirado también tiene su lado negativo, y es que si te haces daño y no te das cuenta eso puede derivar a extenderse y a afectarte muy severamente.

Esta enfermedad existe y se llama CIPA, pero tranquilos no os daré la cháchara ya que para eso está la Wikipedia

Lo mejor: Bereavement ha hecho un gran salto para alejarse de su predecesora apuntando a seguir muy de cerca a Stevan Mena.

Lo peor: Puede que la lentitud en algunas escenas y algunos planos repetitivos hacen aflojar el conjunto en general.


Undocumented

Que asco de humanidad...

Undocumented

Hace no mucho alguien se quejó en un post de mi tendencia a involucrar mis aficiones e inquietudes personales con las reseñas, bueno, concretamente vino a decir que “a nadie le imortaba una mierda mi vida”. Ok, de acuerdo en que no le importe mi vida a nadie, pero no estoy de acuerdo en que mis inquietudes acaben, de una manera u otra, entrelazadas con las reseñas de las películas que veo, y por tanto me interesan. Esa es una de las razones por las que películas como MEGAN IS MISSING, A SERBIAN FILM, la maravillosamente siniestra CATFISH, la reciente, y muy recomendable, THE WHISTLEBLOWER o LILJA 4 EVER (estas dos últimas relacionadas con el tráfico de adolescentes en Europa del Este), están entre mis favoritas y siempre tengo el radar en posición de alerta cuando salen películas como las que ahora nos ocupa. Mi interés, e implícito horror, por el tema de la inmigración ilegal en los USA y sus terroríficas consecuencias nació a raiz de las denuncias de gente tan brava como Lydia Cacho, libros como Las Hijas de Juárez o artículos como este. Y el hecho de que alguien, tarde o temprano, realizara un “falso documental” para denunciar estas atrocidades, bueno, era cuestión de tiempo…

Super 8

Aquellos años de primera juventud

Super 8

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  • Título original: Super 8
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: J.J. Abrams
  • Guión: J.J. Abrams
  • Intérpretes: Elle Fanning, Joel Courtney, Riley Griffiths
  • Argumento: Un grupo de amigos realiza un cortometraje. Cuando ruedan una escena cerca de unas vías, mientras el tren pasa, un accidente provoca su descarrilamiento. Posteriormente, encontrarán algo extraño en lo que quedó grabado.


Super 8

Hace unas semanas, en la reseña de Brain Damage, resalté a modo de introducción aquella etapa videoclubera de caspa y terrores b y z que se produjo en los ochenta y que daba sus últimos coletazos poco antes de entrar en el siglo XXI. Hoy también toca introducción nostálgica. Tratándose, además, de una etapa muy similar pero cambiando el video club por la televisión. Hace unos cuantos años, cuando la caja todavía no era tan tonta, se producían verdaderos acontecimientos cinéfilos y cinéfagos semana tras semana. Para los que éramos púberes con ganas de afeitarnos por primera vez, un estilo de cine había llegado para quedarse, para siempre, en nuestros corazones y los de una o más generaciones. Alguno habrá que lo tildará de cine de aventuras, comedias juveniles o dramas sobre la adolescencia. Nada de eso. Se trataba de un estilo, una esencia que traspasaba géneros o modas. Era cuando el cine, ya fuese entendido como arte u ocio, también podía ser magia. ¿Me ha quedado un poco cursi, no? En realidad, de eso se trata.

Los Goonies (1985), Exploradores (1985), Cuenta conmigo (1986) o Una pandilla alucinante (1987) son buenos ejemplos, cada una, mejor o peor, más o menos exitosa o recordada, de esa actividad interrumpida de pequeños clásicos que potenciaban la amistad en las experiencias de la infancia/adolescencia. Cine y mensajes que han ido perdiendo la inocencia hasta dejar moribunda su magia para muchos de los nuevos chavales de la era tecnológica. Pero no para los que crecimos con ello. De ahí que el éxito comercial de Super 8 pueda pillar desprevenido, ¿o se habrán dejado, hasta la fecha, algo más de 200 millones de dólares a nivel mundial todos los nostálgicos? Me gustaría pensar que si, pero la realidad es muy distinta: Super 8 es puro Spielberg + Abrams. Productor y director, respectivamente. Y claro, en esa ecuación entra la manera que tienen estos dos para vender sus productos. Brillante, sin duda.

Lo mejor: Producción y dirección impecables. Los niños protagonistas son carismáticos y la set piece del accidente, una lección de cómo impacientar al espectador, para luego impactarle y resolver todo con una limpieza poco habitual en el cine-espectáculo de hoy.

Lo peor: El guión peca de cierta reiteración, lugares comunes y, a veces, indiferencia. El desenlace, con “sorpresa” incluida que causará división de opiniones, está insertado de forma precipitada.