Cuando los clásicos pueden evolucionar…para bien
En 1968 Charlton Heston descubrió en la orilla del mar de lo que creía un planeta extraño, que en el pasado la humanidad no hizo bien los deberes. Aquella terrible escena con la Estatua de la Libertad semihundida en la arena y con Heston maldiciéndonos a todos, ha perdurado hasta hoy como uno de los mayores iconos cinematográficos de la historia: el impactante clímax de una notable película llamada a convertirse en clásico de la ciencia ficción. Los simios eran amos del planeta Tierra y los humanos que quedaban eran los nuevos simios. El enorme éxito sirvió para que cuatro secuelas poco destacables y una serie de animación vieran la luz en los años posteriores. Sin embargo, ese éxito se perdió con cada nueva película y, pese a que en el 2001 Tim Burton lo intentó defecando un remake que vendió bastantes entradas, El planeta de los simios no volvió a ser lo que un día fue. Pero tranquilos, pues…
…Cada cierto tiempo sucede. Una película de la que nadie espera nada, que no cuenta con una publicidad enorme en comparación con otros blockbuster veraniegos o navideños, ni con un presupuesto que da para comprar el mundo tres veces y que parece sentenciada semanas antes del estreno…da la sorpresa. Si hace varios meses preguntabas a alguien sobre El origen del planeta de los simios te respondía con gesto áspero, cansado. O bien arqueaba una ceja. O bien te afirmaba con humo saliendo de las orejas que no vería nunca más algo que tenga en su titulo “planeta” y “simios”, después de sufrir el remake. Pero, señoras y señores, niños y niñas, cada cierto tiempo sucede. Y este origen, precuela a priori innecesaria, a priori insufrible, a priori ninguneada, se ha convertido no solo en un gran éxito comercial, sino también en una de las mejores películas en lo que va de año.
Lo mejor: Andy Serkis, los sorprendentes efectos especiales, un guión sencillo pero inteligente y siempre interesante, la puesta en escena del cuasi novato Rupert Wyatt…
Lo peor: El personaje-florero de Freida Pinto y algún otro personaje humano muy estereotipado.