Cold Fish

Otra joya inclasificable

Cold Fish

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Cold Fish

Nuestro amigo Mr. Zombie no se ha hecho de rogar. Si hace poco nos traía una suculenta preview sobre Dead Ball, hoy se destapa con la reseña de Cold Fish. ¡Se nota que Mr. Zombie vibra con el cine oriental!

A Sono Sion le van las trilogías, eso es un hecho claramente contrastado por los que siguen su obra. Se encuentra en lo que seria su segunda trilogía, y seria la segunda, ubicada entre la ya estrenada y maravillosa Love Exposure y la aun por llegar Guilty of Romance. Pero como decía, anteriormente ya realizo otra trilogía imperdible, de las que formaron parte las cintas Suicide Club, Noriko Dinners Table y Strange Circus.
Para entender el cine de Sono Sion se recomienda ver todas las películas citadas, ya que aparte son magnificas y si se es especialmente observador podrá ver guiños entre unas y otras. El resto de su amplia filmografía nos deja otras películas muy recomendables, pero hoy toca centrarse en Cold Fish y a eso vamos.

Lo mejor: Una historia arrebatadora y potente

Lo peor: Su duración y ritmo pueden ser duros para público no acostumbrado al estilo japonés


Hybrid

Un calamar con llantas de aleación

Hybrid

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Hybrid

Unir terror y vehículos – asignándoles un protagonismo principal – en la gran pantalla no es algo nuevo; incluso la Dirección General de Tráfico hace uso de elementos macabros, mundanos obviamente, en sus trabajados anuncios.
Bien sea conducidos por un psicópata o con voluntad propia para arrollar indefensos transeúntes, todos recordamos con cariño pequeñas joyas del calibre de Christine (más por su original literario que por el acabado final aportado por Carpenter), El Diablo sobre Ruedas (genial debut televisivo de Steven Spielberg), Yo compré una moto vampiro (igual de imprescindible que británica), The Wraith (con un ligeramente sobrio Charlie Sheen) o la descacharrante Monster Man (la cual recomiendo encarecidamente a los amantes de la serie b casposa).

Hoy le toca el turno a Hybrid (o Super Hybrid si necesitáis más octanaje), que, como ella misma se intenta vender, viene a ser la reinvención moderna de todas esas películas sobre coches asesinos que se prodigaban antaño. ¿Y es cierto semejante estamento? Desgraciadamente, no. Otra triste cinta, diría “de serie b” pero se ajusta más a la realidad “incompleta”, condenada a quedar aparcada en una estantería olvidada del video-club, en la infame sección de terror fantástico, más por su falta de esencia, de alma, que por su propio diseño: dentro de unos parámetros adscritos al cine independiente se mantiene a flote técnicamente y, sin embargo, acaba aburriendo hasta al adicto a la basura fílmica más recalcitrante.

Lo mejor: El coche asesino de las profundidades abisales

Lo peor: Personajes planos interpretados por actores sin carácter


Writing Of

Lo que no se lee de una novela

Writing Of

En 2009, Alberto Bermúdez tuvo el valor, otros dirán la “osadía”, de auto publicar su primera novela (posteriormente publicada por Dolmen): “Zoombi, el Apocalipsis Zombi con denominación de origen”. El primer libro de zombis puramente “cañí”, una sátira del género única en su especie. ¿Un chiflado? ¿Un visionario? ¿Un cachondo? Probablemente todo eso y mucho más.

Alberto quiso agradecer a todos aquellos que mostraron interés en su debut literario con la auto edición, en formato pdf descargable, con un texto nacido a partir de sus experiencias como escritor novel llamado Writing of; anglicismo que adapta a la vertiente literaria el término “making of”, y que viene a resumir abreviadamente la castiza expresión de “todo lo que se cuece entre bambalinas”. Un compendio de vivencias, éxitos, frustraciones, reflexiones existencialistas, búsqueda de inspiración y otras paranoias; contadas con ese tono humorístico, desenfadado y ácido que caracteriza al autor. Un estupendo manual para el escritor novel que desea ver su libro publicado, aunque le vaya la salud y la cordura en ello. Una narración impregnada de fina ironía que viene a complementar la obra original y que cosechó un éxito inesperado, aunque fuese en el copado mundillo de las descargas electrónicas.

Deadtime Stories Vol. I

Tres historias que no dan ni para matar el tiempo

Deadtime Stories Vol. I

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Deadtime Stories Vol. I

Hace muy poco nuestro redactor Blanch nos advertía sobre los peligros de una antología de segmentos de terror soporífera de verdad. El bueno de Blanch argumentaba sobre su capacidad para tragarse cualquier esperpento fílmico con tal de que sea ligeramente entretenido, para luego atacar, creo que justamente, la incapacidad para siquiera narrar una breve historia de horror demostrada por la deprimente Slices of Life.

Podría comentar Deadtime Stories Vol. I calcando la reseña de nuestro redactor y tan solo alterando los títulos de los segmentos de la antología que hoy nos ocupa – añadiendo algún irritado comentario sobre la presencia de George Romero, el cual ejerce de narrador de los cortos presentados -. Sin embargo, no caeré en la pereza ni en la incapacidad que parece definir a esta cinta, y repasaré sucintamente sus tres historias por mucho que aburra hablar de un producto para olvidar.

Lo mejor: La fantasmagórica atmósfera de la segunda historia, "Wet".

Lo peor: Que Romero haya prestado su nombre a este desproposito