Has filtrado por autor: Carlos Cubo

Chain Letter

Chavales, ¡los emails pueden matar!

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Chain Letter

Debe ser la edad. Hace años me tragaba sin problema cada película de (y, se supone, para) adolescentes que caía en mis manos. Tanto las comedias de hormonas desatadas como las de terror que aquí nos incumben. En los noventa, aquella cosecha de slashers adolescentes posteriores a la notable *Scream (1996), vista hoy con ojos de persona más madura en estos terrenos, me sabe, salvo honrosas excepciones, a pura mierda.* Aún así, me tragué todas. Ya en el siglo XXI ese modelo de slasher blandengue de jovenzuelos (casi) pasó a mejor vida, imponiéndose una rama similar, pero más potente, cercana (o idéntica) al Torture Porn, y más propensa a no escatimar en casqueria fina. Como en parte de las propuestas de los setenta y ochenta. Pero todo ello más moderno, más estilizado al fin y al cabo. Con jóvenes adoptando los comportamientos actuales, diálogos de besugo adaptados a la jerga de nuevo siglo y canciones pop-rock para gritonas. Chain Letter cumple todo ello a rajatabla.

Unos jóvenes (¿universitarios? ¿de instituto?, no recuerdo), entre los que tenemos a las chicas guapas, el chico deportista, el que va a su rollo o el friki feo, irán muriendo de formas terribles uno por uno. El detonante esta vez es algo tan conocido y adscrito a diversas opiniones como Internet. ¿Es peligroso para los jóvenes?¿Hay gente rara acechando en la red de redes para sacarnos los higadillos? Pues parece que si. Y todo sucede por culpa de una de esas dichosas cadenas, que seguro habéis sufrido no pocas veces en vuestro correo, en las que te amenazan con cosas como a) Si no la envias a cinco amigos, tus padres morirán, b) si no la envías a cinco amigos, un fantasma aparecerá en tu cogote, c) si no la envías a cinco amigos, eres un marica. El zumbado deforme de Chain Letter va directo al grano: si no se cumple la cadena acabarán peor que una vaca en un combate contra Leatherface.

Lo mejor: Buenas escenas gore.

Lo peor: A los ya talluditos en estos lares, unas buenas escenas gore no les parecerán suficiente.


El Rito

Así se las gasta el Vaticano. Y son un poco blandos

El Rito

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  • Título original: The Rite
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Mikael Hafstrom
  • Guión: Michael Petroni
  • Intérpretes: Anthony Hopkins, Colin O´Donoghue, Alice Braga
  • Argumento: El seminarista Michael Kovak es enviado al Vaticano para hacer un curso sobre exorcismos. El joven, que está perdiendo su fe y se muestra escéptico en esos temas, será alumno del Padre Lucas, un legendario exorcista con numerosos casos en su haber.


El Rito

El cine de exorcismos está viviendo un nuevo auge en los últimos años. Puede que, coincidiendo con las predicciones sobre el inminente fin del mundo, todo este nuevo océano en el que nadan el bien y el mal y la fe, perdida y recobrada, vuelva a tener aquella intensidad que tuvo tras el mega-éxito de la mega-magnifica y mega-copiada El exorcista (The Exorcist, 1973). Claro que, si bien el subgénero está renaciendo, y, si bien después de El exorcista hubo gran cantidad de propuestas similares en cuanto temática, la mayoría de aquellas películas y la mayoría de las actuales no valen un carajo. Hace poco, tal como os intenté hacer comprender a los lectores de Almas Oscuras, me tragué uno de los mayores montones de mierda que uno, suicida que es, se traga de vez en cuando. Ese marrón se titula Costa Chica: Confessions of an Exorcist (2006), también conocida como Legion: The Final Exorcism. No confundir con la esperada (efectivamente, por tierras españolas, para que luego se quejen de la piratería y tal, aún la estamos esperando) El último exorcismo (The Last Exorcism, 2010). El Rito, sin embargo, trata al espectador con más decencia que aquella del Costa Chica; pero es complicado incluirla en el selecto club de las producciones decentes del subgénero. Las razones, en las próximas líneas.

El Rito se abre con el recurrido “Inspirado en hechos reales”. Esos hechos supuestamente reales llegan de un libro, escrito por el californiano Matt Baglio y adaptado, a su modo, por Michael Petroni. En el libro, el tal Baglio describe lo que vivió, junto a otro tipo, el sacerdote Gary Thomas, como aprendiz de exorcista en Roma. Thomas, por su parte, es uno de los catorce exorcistas oficiales estadounidenses que siguen con trabajo. Porque, se crea o no en estás cosas, ya sea por sugestión, obsesiones, enfermedades o, como dicen ellos, demonios que se apoderan de su cuerpo y alma, esto existe, y cada año hay una cantidad preocupante de personas que aseguran haber sido poseídas.

Lo mejor: Anthony Hopkins.

Lo peor: Aunque en un principio pretende lo contrario, termina cayendo en tópicos mal expuestos y efectismos de saldo.


Legion: The Final Exorcism

Es una mierda

Legion: The Final Exorcism

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  • Título original: Costa Chica. Confession of an Exorcist
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: David Heavener
  • Guión: David Heavener
  • Intérpretes: David Heavener, Ariel Teal Toombs, Roddy Piper
  • Argumento: Michael San Chica es un ex sacerdote. Pese a ello todavía se dedica a investigar casos de posesiones demoníacas. Cuando conozca a la joven poseída Tatiana McMurter, descubrirá a un demonio con el que ya luchó anteriormente.

  • 4.5/5

Legion: The Final Exorcism

No recuerdo en que revista fue, ni que crítico ni a que película, pero hace años leí una crítica que me hizo pensar. En ella ponía, simple y llanamente: “Es una mierda”. Me hizo pensar porque, por aquel entonces, empezando a pillar gustillo a esto de escribir críticas/reseñas, comprendí que a veces, sin mucho sentido, hablamos más de la cuenta de películas que no merecen más que tal descripción. Pero, creo, también es cierto que hablar mal de una película suele ser más divertido (tanto para el firmante como para el lector) que hablar bien. ¿A qué viene todo esto? Pues a que la obra magna del despropósito y la defecación liquida que tenéis ante vuestros ojos es uno de esos ejemplos en los que el “Es una mierda”, sería suficiente. Pero no, hoy no.

Para entrar en materia, advertir primero que Legion: The Final Exorcism también es conocida como Costa Chica: Confession of an Exorcist. Al menos, así aparece en IMDB. Su director, guionista, productor y protagonista es un tal David Heavener, algo así como un Lorenzo Lamas de serie más Z si cabe. Su carrera, sin embargo, es abultada. Entre sus películas (en muchas de ellas también hace de “hombre para todo”) tenemos todo tipo de terror casposo y telefilmes de acción pseudo eróticos. Su cumbre parece haber llegado con esta película, que, de nuevo en IMDB, tiene un 3,9 de media. Creo que la más alta de su filmografía. Y ojo, un 3,9 inflado, con 31 míseros votos. Supongo que Heavener y algún amigo se metieron para ponerla un 10 y subir un poco la media.

Lo mejor: Que te puedes echar unas risas con los cerdos diabólicos tuneados de azul.

Lo peor: ¿Hace falta aportar algo más?


Secuestrados

Marcado el camino a seguir

Secuestrados

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Secuestrados

Este es el camino. No cabe duda. Desde finales de los noventa, aunque sea con cuentagotas, una serie de talentos locales se están haciendo notar en el panorama del cine de género. No siempre los resultados artísticos y/o comerciales han ido de la mano, pero ya es un paso. Desde el éxito a todos los niveles de Juan Antonio Bayona, Alejandro Amenábar, Jaume Balagueró o Paco Plaza, hasta nombres, esperemos en próximo auge, como Eduardo Chapero Jackson o Paco Cabezas, pasando por oportunidades perdidas, aunque no sin falta de (agradecido) riesgo, como José Luis Alemán, la cantera de nuevos valores empieza a tener notoriedad. Otros han emigrado, como el cada vez más interesante Juan Carlos Fresnadillo o el más irregular Luis Berdejo. Y otros no han trabajado nunca en España, aunque no les va nada mal en Estados Unidos, como es el caso de Jaume Collet-Serra. A todos estos nombres, y algunos que faltan, unamos ahora con fuerza el de Miguel Ángel Vivas.

No cabe duda de que este cambio generacional, esta nueva mina de talentos relacionados con el cine fantástico y el terror, se debe a que los jóvenes directores actuales llevan consigo unas influencias, un recorrido como aficionado, muy diferente al de las llamadas viejas glorias (o, en todo caso, directores veteranos). Esta gente, al fin y al cabo, es como nosotros. No todos, aunque en su mayoría, se nota a la legua que eran y son fans y consumidores compulsivos del cine que nosotros, al menos el que esto suscribe, nos llevamos tragando desde la adolescencia. Ese cine de casas encantadas, de zombies, de psicópatas. Ese Giallo de hace unas décadas, o el Torture Porn actual. Y, en el caso de Miguel Ángel Vivas, casi puedo afirmar que se ha visto unas cuantas de la llamada Nouvelle Horreur Vague, y también de aquel movimiento de violencia hiperrealista y contenido social/auto-critico iniciado, o puesto de moda, por Funny Games (1997).

Lo mejor: Factura impecable, dirección y montaje arriesgados y, muchas veces, efectivos, violencia tanto física como psicológica y tensión constante durante ochenta minutos. Manuela Vellés promete.

Lo peor: Cierta reiteración en el uso de trucos de montaje, y algunos actores (el amigo de la hija, el secuestrador español) propensos a la sobreactuación.