Has filtrado por autor: Carlos Cubo

Saw VII (3D)

Lanzando carnaza a la pantalla

Saw VII (3D)

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Saw VII (3D)

864 millones de dólares. Esto es lo que han recaudado, a nivel mundial, las siete películas de las que consta la saga Saw. Los presupuestos de estos siete títulos suman 68 millones. Si a los 864 millones antes citados añadimos las ganancias en concepto de ventas en DVD y Blu-Ray, así como merchandising variado y ventas a televisiones, se antoja evidente una conclusión: estamos ante la franquicia más rentable que ha proporcionado el cine de terror. De hecho, de no ser por otro fenómeno del género, Paranormal Activity, que durante Halloween del 2009 arrebató el trono a la saga de Puzzle, que por aquel entonces contaba con la sexta (y menos taquillera) entrega, podríamos seguir hablando de éxitos masivos año tras año. Sin embargo, el relevo se ha pasado definitivamente a la saga rival, pues con Paranormal Activity 2 (2010) volvió a repetir éxito y reinado sobre la matanza tridimensional que nos ocupa.

Tal como comentaba, la sexta entrega comenzó el declive comercial de una franquicia que no tenía intención de desgastarse. En los resultados artísticos, el tema es muy diferente. Desde que la interesante primera entrega diese la sorpresa, fue perdiendo puntos a marchas forzadas. Así, pese a que la segunda y la tercera todavía eran capaces de ofrecer tramas medianamente atrayentes, quedaba claro que la violencia y el más difícil todavía en las trampas eran el modus operandi. El problema vino cuando, tanto la cuarta como, sobre todo, la quinta, no sorprendían ni siquiera en este aspecto (la tercera sigue siendo la más gore y mejor ejecutada en este aspecto), y sus tramas, incluso siendo mínimas, resultaban cargantes y absurdas por igual. La llegada de la sexta, con toda la surrealista polémica que despertó entre algunos “políticos” españoles (calificada X y más tarde estrenada con unos cuantos cortes), dejó mejor sabor de boca. Sin ser gran cosa, al menos resultaba más entretenida e intentaba volver a los tiempos del inicio de la saga: calibrar el gore con un guión más aceptable y llevadero. Sin embargo, para el (dicen) capitulo final, han tirado por el camino de la cuarta y la quinta. Pero…

Lo mejor: Que, como Torture Porn sin complejos, cumple sin problemas y a un mayor nivel que algunas aburridas entregas (la cuarta y la quinta).

Lo peor: Que no hay más que eso y algún guiño cómplice para con los fans de la saga. Aunque a estás alturas del “juego” quién espere ser sorprendido…


Paranormal Activity 2

¡Ya están aquí!...y voy a grabarlos

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Paranormal Activity 2

Los caminos del cine son misteriosos. Tanto, que a veces ocurren cosas de lo más inesperadas. ¿Cómo una película rodada por dos amigos universitarios, con unos pocos miles de dólares, dos cámaras y tres coleguitas, consiguió recaudar en todo el mundo 248 millones de dólares? Eso sucedió hace doce años con El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project). Además, los tipos estos consiguieron que miles de personas a lo largo y ancho del planeta se tragasen, de primeras, que lo que sucedía en la película era real. El fenómeno comenzó en Internet, y fue creciendo hasta convertirse en blockbuster cinematográfico. Y también, en obra de culto.

Algo parecido sucedió décadas atrás con la horrenda Holocausto caníbal (Cannibal Holocaut, 1980). Todo un éxito y una polémica que, a fecha de hoy, incomprensiblemente sigue dando sus frutos. Aunque muy distinta de El proyecto de la bruja de Blair, ambas tenían algo en común: se vendían como terroríficos documentales reales.

Lo mejor: Las situaciones que atañen al niño y al perro, y sobretodo una última media hora que, pese a ser deudora de otros éxitos recientes, consigue crear tensión y algún que otro susto.

Lo peor: La mayoría de los personajes son tan irritantes que el miedo por lo que pueda sucederles se torna en querer que desaparezcan de una vez.


127 Horas

Viviendo lo más cercano a un infierno esclarecedor

127 Horas

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127 Horas

AVISO PARA DESPISTADOS
Partiendo de que la historia real en que se basa la película es de sobra conocida, y si no lo era, la publicidad está en ello, he preferido hacer la reseña “destripando” algunas partes importantes. Por ello, el que desconozca aún lo que sucedió, el devenir de los hechos y el propio desenlace, es mejor que deje estás líneas para cuando termine el visionado.

Danny Boyle es uno de esos directores que, pese a llevar una carrera irregular e impredecible, siempre son interesantes. Al fin y al cabo, todo tiene su conexión. Boyle es irregular, pero se arriesga en cada nuevo proyecto. De ahí que también sea impredecible y, por tanto, interesante de seguir. Sus inicios fueron portentosos. Tras la muy interesante opera prima Tumba abierta (Shallow Grave, 1994), se sacó de la manga uno de los iconos del celuloide (y más allá de él) de los noventa. Hablo, por supuesto, de la obra maestra Trainspotting (1995). Pese a que después diese un bajón con la aburrida Una historia diferente (A Life Less Ordinary, 1997) o con la, dicen, fallida (desde mi punto de vista algo infravalorada) La playa (The Beach, 2001), volvió a demostrar talento, potencial visionario y un estilo dinámico con el sleeper 28 días después (28 Days Later, 2002). Y en a los años más recientes que preceden a este 2011, entre otras propuestas “menores” aunque interesantes, se apuntó su primer mehahit con la curiosa Slumdog Millionaire (2008). Carrera interesante, ¿verdad? Pero un servidor echaba de menos, no el talento, pues lo sigue teniendo, pero sí el toque especial, mágico, como se quiera denominar, que sentía al ver una cult movie en potencia como Trainspotting. Ese día ha llegado.

Lo mejor: Prácticamente todo. La dirección de Danny Boyle, la interpretación de James Franco, la selección de canciones, lo respetuoso del guión tanto para el Aaron Ralston real como para nosotros, los espectadores, la fotografía, los efectos de maquillaje...

Lo peor: Se me ocurre poca cosa. ¿Qué Trainspotting siga siendo jodidamente insuperable? ¿Pero eso que tiene que ver con 127 horas? Nada, pues todos a verla de cabeza.


Splice. Experimento Mortal

Clase de moral avanzada sobre la manipulación genética

Splice. Experimento Mortal

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Splice. Experimento Mortal

Los brillantes ingenieros genéticos Clive y Elsa, se especializan en combinar ADN de diferentes animales para crear nuevos híbridos sorprendentes. Ahora quieren utilizar ADN humano en un hibrido que podría revolucionar la ciencia y la medicina. Cuando la empresa que financia su investigación se lo prohíbe, Clive y Elsa deciden actuar por su cuenta. El resultado es una criatura que en un principio supera todas sus expectativas, aunque no tardará en ponerles en serios aprietos, así como hacerles dudar sobre la moralidad de su creación.

Splice, que algún idiota re-tituló en España como Experimento mortal, tiene una ficha técnica de las que no necesitan presentación; Vincenzo Natali (director y co-guionista), Guillermo del Toro (productor ejecutivo), Adrien Brody y Sarah Polley (protagonistas), o Gregory Nicoreto, Howard Berger y el resto del gran equipo de la KNB (efectos especiales y maquillaje). Además, está adscrita a la ciencia ficción, género en el que Natali se maneja sin problemas y con el que nos ha ofrecido más de una joyita, aunque su película más redonda siga siendo Cube (1997), sorprendente opera prima. Lo malo de tener un equipo así es que las expectativas son crecientes a medida que avanza el proyecto. De este modo, al llegar a las salas, las diversidad de opiniones y el nivel de decepciones puede ser, cuanto menos, radical. Esa es la situación que vivió Splice, y no fue del todo justa.

Lo mejor: El debate que plantea, la dirección y la fotografía, pero sobretodo efectos de maquillaje y trucajes digitales completamente creíbles y detallados.

Lo peor: Lo convencional del clímax final y la (aparente) dejadez de Adrien Brody y Sarah Polley para con sus respectivos personajes.